Trump, Irán y la paz internacional

05/Mar/2026

Infobae- por Luis Almagro

 

La verdadera paz internacional no consiste solo en evitar guerras, sino en garantizar los derechos y la libertad de las personas. Desde esa perspectiva, argumenta que enfrentar al régimen iraní —acusado de terrorismo, violaciones a los derechos humanos y ambiciones nucleares— es una condición necesaria para proteger la seguridad global y evitar crisis mayores en el futuro.

 

La paz es un concepto de dimensión esencialmente humana que está para servir y ser invocado en defensa de la humanidad, de la gente, de los pueblos. La “paz” para quien sufre crímenes de lesa humanidad y crímenes de atrocidad es una pesadilla a plena luz del día, esa persona ve monstruos por todas partes en pleno día, es víctima de los peores crímenes constantemente, y no puede despertar porque no está durmiendo. Los países quizás no lo entienden realmente, sin embargo, la fruta prohibida de la paz no siempre está prohibida y la misma es una realidad alcanzable, fundamentalmente depende de que los pueblos puedan llevar adelante una vida con bienestar, justicia y plenitud en el ejercicio de los derechos que precisan como seres humanos y, la paz de todos depende que no haya Estados que apoyan al terrorismo y menos aún con desarrollo de capacidades para armas nucleares.

 

Por supuesto que es mejor que no haya guerras (la obviedad de la obviedad), pero la paz es un concepto más amplio que la paz entre países. Los beneficiarios de la paz no son entidades llamadas países sino quienes viven en esos países, la paz no es una referencia a edificios e instituciones si los mismos no hacen a la vida de la gente. El bien protegido por la paz es la humanidad, no una institución como el Ministerio del Interior de Irán. El bien protegido no es la institución que asesinó a 30.000 personas en unas semanas sino las 30.000 víctimas de esa institución para que tengan justicia, pero fundamentalmente los millones de iraníes que necesitan sentir sus derechos protegidos de la amenaza cierta que constituye esa institución. Quisiera saber cuál es la definición de paz que incluye asesinatos y violación de derechos fundamentales de millones, especialmente teniendo en cuenta que esa no es la paz que hace a la dimensión humana y el bienestar de los iraníes donde sea que estén, así como paz que necesita el resto del mundo.

 

Cuando nuestros pueblos buscaron su independencia para conquistar sus derechos debieron asumir las peores condiciones de enfrentamiento contra el colonizador para que esos derechos fundamentales fueran una realidad, y definitivamente a nadie se le ocurrió pensar que esos derechos debían ser sacrificados por una “paz” que implicara la imposibilidad de adquirir libertades como personas y como pueblos. El enfoque autoritario de intereses coercitivos dominantes sobre la sociedad hace impracticable la paz y debe corresponder a la acción internacional la posibilidad de resolver las condiciones de amenaza contra la misma.

 

La primera oposición provino, como era previsible, de la base MAGA neoaislacionista. Y a ello se ha sumado, aunque sea poco práctico desde el punto de vista de cualquier política exterior, el “odio” que puedan sentir algunos (aunque el odio político no parece un concepto políticamente correcto) al presidente Trump (quien quizás se ha esforzado por ser políticamente incorrecto en múltiples ocasiones) y esa suma improbable es la oposición a soluciones que de no implementarse ahora es altamente probable que el resultado sean muy graves crisis de seguridad en el futuro. Y es también como trasladar estas emociones negativas a pueblos que llevan décadas esperando restablecer sus derechos, que han sido víctimas de asesinatos, torturas y desapariciones.

 

A veces algunas personas en la política deberían ver los efectos colaterales de una emoción negativa ya que no queda muy fácil entender que el odio a Trump se transforme en el instrumento para que un régimen tiránico sea apoyado para afirmar su identidad y continuidad de crímenes de lesa humanidad, de apoyo al terrorismo, pero con armas nucleares en el futuro y seguir su adquisición exponencial de misiles balísticos.

 

La paz debe ser la sustancia principal de la dinámica de interacciones humanas y de la interacción de las personas con las instituciones para el pleno ejercicio de sus derechos, esto quiere decir que no se ejerza sobre los mismos ninguna lógica de conflicto que suponga el menoscabo o eliminación de los mismos. El indiscriminado uso de la violencia de un régimen tiránico no constituye una alternativa de paz. La ausencia de guerra no es un concepto suficiente para asegurar paz si no se sostiene en la vida plena de la gente en estado de bienestar y en ejercicio de sus derechos. La propia existencia de un régimen tiránico que comete crímenes de lesa humanidad es contrario al concepto de paz.

 

Para las religiones el concepto es similar: “La paz en la Biblia no es solo la ausencia de conflicto, sino un estado integral de plenitud, bienestar, armonía y restauración total que proviene de Dios. Se manifiesta como una calma interior fruto de la confianza en Dios, la reconciliación con Él a través de Cristo y la promoción de relaciones armoniosas con los demás”, de acuerdo con una definición de una Iglesia cristiana. Para el Islam no es diferente: “La paz en el Islam, derivada de la raíz árabe salam (que significa paz, pureza y sumisión), trasciende la mera ausencia de guerra; es un estado integral de seguridad, bienestar y armonía, tanto interior como social, alcanzado al someterse voluntariamente a la voluntad de Dios. Se considera un fundamento de la fe que fomenta la seguridad, la justicia y la fraternidad entre los creyentes”.

 

Debemos decir que parece ser que si la solución es que otro es el que sufre la solución les parece bien a varios. Apoyar al que hace sufrir al otro tampoco es una mala solución para esos mismos. Que haya torturados o asesinados en cárceles de una dictadura no parece ser algo muy removedor para determinado liderazgo político, así como que haya gente que ha perdido su país por persecución política de un dictador o de su corte no les dice mucho tampoco.

 

Por otra parte, debe quedar claro que la paz empieza por eliminar las amenazas a la paz, no dejarlas crecer ni abonarlas con dinero y con tiempo, abonar con tiempo y territorios la amenaza a la paz que significaba el régimen nazi agravó el problema de manera determinante. Y en este caso agravó el enriquecimiento de uranio del régimen iraní, así como sus crímenes de lesa humanidad. No enfrentar con determinación las amenazas a la paz que representaba ese nefasto aparato de odio nazi tuvo efectos devastadores sobre la humanidad.

 

La conceptualización política y jurídica del problema lleva a la necesidad de controlar las condiciones de política exterior para facilitar soluciones internacionales sustentables y duraderas. Ejemplos del uso de la fuerza para restaurar derechos de pueblos oprimidos no es un concepto ofensivo al Derecho Internacional, más bien el Derecho Internacional exige la protección de los Derechos Humanos y detener los crímenes de lesa humanidad y de atrocidad, más bien hemos visto a la comunidad internacional en falta respecto a la aplicación del derecho en algunos casos, como por ejemplo cuando el genocidio del que fue víctima el pueblo Tutsi.

 

Los Derechos Humanos y la libertad son elementos fundamentales de la paz, no como concepto de fetichismo político donde se acumula la desigualdad y la pobreza de nuestras sociedades sino como criterio racionalizador de la igualdad en nuestras sociedades que en un proceso evolutivo de derechos nos debe permitir alcanzar el máximo desarrollo individual y colectivo. Estos conceptos deben ser siempre tenidos en cuenta para la aplicación de instrumentos de Derecho Internacional y de política exterior.

 

La amenaza a la paz internacional que surge de Irán no puede ser ajena al liderazgo político latinoamericano que vio como el régimen iraní aún tiene cuentas pendientes con la justicia argentina por el atentado a la AMIA. Simplemente imaginen el potencial de atentados terroristas en Latinoamérica que involucren armas nucleares. El régimen iraní era una amenaza a la paz de los países vecinos antes de la “operación furia épica”, imaginen la posibilidad que esos misiles tuvieran ahora ojivas nucleares alcanzados a través de un programa nuclear de enriquecimiento de uranio que ya ha superado largamente los niveles necesarios para la producción de energía u otros fines pacíficos. Las consecuencias negativas radican principalmente no en la acción que cierra las puertas a estas posibilidades sino en la permisividad y la inacción que las hace posibles.

 

La acción como problema político, muchas veces impacta menos que el problema de la inacción, es lo que ha ocurrido respecto a Irán, en un esquema negociador de jugar juegos e inducir provocaciones y hartazgos en lógicas de no cumplimiento, el tiempo ha pasado y las armas que tiene Irán para atacar a sus vecinos son cada vez más peligrosas. Dejar esta situación actualmente en este estado, con la posibilidad de regenerar las condiciones para el enriquecimiento de uranio y para volver a aplastar al pueblo iraní, sería un grave despropósito que agravaría las condiciones de crisis en el mediano plazo.

 

En cuanto a la forma de liderazgo iraní debemos decir que el mismo es irrelevante en determinados niveles de la Guardia Revolucionaria, de los comités e incluso del ejército, una vez que el fanatismo está plantado las órdenes son muy simples, absolutamente básicas. El costo humano propio es irrelevante para el fanático, por ello las bajas en la guerra con Iraq, en un sistema de batalla de oleadas humanas. Por eso el peligro del terrorismo que apoyan, como ser el atentado de 2022 para asesinar al autor Salman Rushdie, un intento de asesinato motivado por un decreto religioso (fatwa) de décadas de antigüedad.

 

Esta situación de conflicto determinada por la perspectiva de que un Estado sponsor del terrorismo alcance la posibilidad de contar con armas nucleares abriría nuevos ángulos de fragilidad y vulnerabilidad para la paz y seguridad internacionales. La acción iraní de apoyo al terrorismo no es simplemente una práctica coyuntural con objetivos políticos aislados sino una constante estructural de su visión de política exterior procurando crear crisis sistémicas en el sistema internacional. A lo largo del tiempo hemos visto los atentados a las Torres Khobar en Arabia Saudita, a la sede de la AMIA en Argentina, a la embajada de EUA en Beirut, así como ataques a disidentes y funcionarios diplomáticos extranjeros en todo el mundo, como ser los ataques contra el embajador de Estados Unidos en Sudáfrica y la periodista Masih Alinejad, o el apoyo a Hamas para los atentados del 7 de octubre de 2023 en Israel. La red iraní es muy extendida e incluye a Hezbollah, Hamás y la Jihad Islámica Palestina en Gaza, los Hutíes en Yemen y milicias chiítas en Irak y Siria, no es necesario un análisis político muy avanzado para concluir el peligro que significaría para la humanidad que estos asociados tuvieran acceso a armas nucleares iraníes. Podemos apreciar al presente cómo la lógica de defensa iraní tiene la misma lógica de sus ataques terroristas: sistematizados objetivos civiles.

 

Como pueden apreciar, estas no son amenazas sobre las que se está especulando, sino que son claras, reales, posibles permanentemente. Estas acciones y amenazas terroristas reales son las que determinan la acción internacional.

 

El nivel de conflicto originado por estas acciones iraníes está determinado al más alto nivel por las estructuras de poder del país, en sus acciones vemos patrones subyacentes que se repiten en diferentes situaciones y un manejo de asuntos políticos que tiene prácticas concretas de terrorismo con operaciones y elementos de identidad específicos. Precisamente por esto, las respuestas débiles que se ensayaron no pudieron dar soluciones a sistemas dinámicos de amenaza internacional como los que hemos descrito aquí, siendo muy clara la trayectoria criminal que describe este comportamiento sistémico a lo largo del tiempo.